martes, 15 de febrero de 2011

See you soon

Es dificil encontrarle un comienzo a algo que abarcó dimensiones tan grandes y en tan diversos sentidos. Here I am, again, aunque más o menos, porque no terminé de aterrizar.
Los viajes me movilizan mucho, me cuesta alejarme de MIS lugares, me cuesta acostumbrarme, usualmente me enfermo y no creo que sea una coincidencia. Extraño y no dejo de pensar en cómo transcurrirá la vida mientras estoy lejos.

Madrid - Scarborough - York - Edimburgh - Durham - Pickering - London - Paris - Oxford

Lo leo y una parte de mi todavía no puede creer que haya pisado esos lugares. Otra parte mira más lejos y me recuerda que es tan solo una pequeña parte de todo lo que no conozco y que me queda por conocer.


¿Qué pasó esta vez?


Hola, acabo de volver de lo que, haciendo un balance sencillo, fueron las tres semanas más felices de mi vida.
No suelo jugarme a decir cosas de tal calibre, el blanco o negro a mi no me sirve, imaginensé lo que debe haber sido para que rompa con eso.
Nunca se me hubiese ocurrido que las cosas sucedieran de la forma en que lo hicieron, incluso estando sentada a miles de metros en la estratósfera, atravesando el Atlántico.
Como si fuera una ecuación proporcional, contra más lejos estaba, más tranquila me sentía. Es algo literal, te alejás de todo.. lo necesitaba, y cómo.
No es necesario que recaiga en aclarar la clase de persona que soy, tan maquinadora, tan insistente, ridículamente optimista en ciertos momentos. Me estaba haciendo muy mal estar atascada acá, en un círculo vicioso.
De repente te encontrás en otro continente, con gente totalmente nueva, gente que apenas conocés, y con la que convivís como si fuera la cosa más cotidiana del mundo.
Abrís los ojos y te das cuenta que estás en un lugar desconocido y totalmente alejado, y así y todo tenés un rincón en el que te sentís como si estuvieras en tu casa, pero con la ventaja de que todos problemas y preocupaciones se olvidaron de subirse al avión.
Es como si hubieras aterrizado en un lugar que simplemente te estaba esperando, aunque la gente ni siquiera use tus mismos códigos. Já, como si hubiese importado en algún momento.

Libertad, jamás me había sentido asi. Estás caminando por la calle, a la derecha tenés las luces azules del London Eye, a la izquierda nada más ni nada menos que el Big Ben, y pensás ¿por qué carajo me estuve amargando por tantas cosas tan insignificantes?.
Te das cuenta que el tiempo es cruel e injusto, que irónicamente pasa tres o cuatro veces más rápido de lo que le corresponde. Te aferrás a todas y cada una de las vivencias, guardás cada simple momento en la memoria, en las imágenes. Minuto que pasa, minuto que sentís que lo vas a extrañar, como a todo.
Y de vez en cuando, en unos instantes fugaces, recordás que tu vida estaba en otro continente, aunque sencillamente no pareciera que es así.
Es tan irreal el hecho de pensar que tal vez hacía una semana estabas sentada preguntándote cómo hacés para sobrevivir a tal monotonía y en ese momento estabas riendo de la cosa más sencilla e inocente rodeada de personas de todas partes del planeta.
La sensación de saber que no sos la única, de mirarle la alegría en los ojos a tus nuevos amigos y simplemente entender....entender que todos sentíamos y sabíamos que no necesitábamos nada más. Cuando te querés dar cuenta te acostumbrás demasiado a tenerlos de la mañana a la noche, son como tu familia en la distancia.

Es tal y como dicen, te abre la cabeza, caes en la noción de lo insignificante que era tu concepción del mundo, te das cuenta que tu realidad se limitaba a la vida de Ramos Mejía y alrededores y que mientras la cosa más importante de tu día era una publicación del Facebook, a miles de kilometros podés estar viviendo cosas tan extraordinariamente nuevas que básicamente te cambian, y te encanta, cuando te querés dar cuenta te cautivó el hecho de vivir cosas nuevas.

Una vez de regreso te pones a rearmar todo el entramado de lo que fue el viaje y te das cuenta que son miles las cosas que lo componen. Así como las grandes experiencias, esas que le contás a tu madrina que te pregunta cómo te fue, hasta las cosas más cotidianas y chiquitas que simplemente quedan en vos, la pizza en el pasillo del hotel, las imitaciones generales, los despistes, las corridas, los rechequeos, el karaoke, el Mcdonals, las charlas y las risas . Porque son varios los que te pueden contar que conocieron el castillo de Edimburgo, pero son esos detalles los que hacen nuestro ese viaje, y es eso lo que no compartimos con varios.

Paradójicamente me está siendo mucho más duro re-acostumbrarme a la vida porteña que lo que fue encajar en la inglesa. Trato de mirar con una sonrisa para atrás y pensar que me quedó una experiencia que por empezar y resumir, fue única. Pero si tengo que ser sincera una parte de mi corazón se negó a regresar y me insiste en que lo vaya a buscar. Mi vida será acá, pero algo me sugiere maliciosamente al oído lo lindo que hubiese sido permanecer allá, tiempo: indefinido.
Tarde o temprano hay que aterrizar Stefi, aunque sea feo me dice mamá con mucha razón.

Lo único que tengo por seguro ahora es que voy a cumplir lo que me propuse antes de viajar: dejar las cosas atrás, voy a empezar de cero, y sin arrastrar aquello que lastimaba. ¿por qué? porque estas tres semanas fueron una visagra, y no quiero que lo que me quede sea un recuerdo melancólico de lo feliz que fue, y fui. Sino más bien una muestra de lo que puedo llegar a ser de acá en adelante, con la promesa a futuro de que voy a regresar, como dicen por ahí, I wanna breathe that fire again.

Gracias Inglaterra, gracias Jackie, Stephanie, gracias Anglolang, gracias Andrea, Priscila, Alan, Hugo, Camila A, Camila R, Belén, Milagros y Claudia. Gracias por ser la experiencia más linda de mi vida.
Cosas así no pasan todos los días.


viernes, 21 de enero de 2011

Good bye

-Me muero del miedo-
UK....here we go

martes, 18 de enero de 2011

The wheel still turning

El año empezó bastante turbulento.
Lo único a lo que le puse fichas por ahora es a este verano, dije que lo iba a empezar con todo.
Y no se que es lo que me pasa, en 60 horas voy a estar arriba de un avión comenzando el que por ahora va a ser el viaje más grosso de mi vida, cuando vuelva me espera un largo descanso, quizás la playa y para finalizar un recital de la re puta madre.
Pero el año empezo tibio...tirando a frío, y sigo esperando que me caiga del cielo la euforia que debería sentir en estos momentos y que, hello, no está por ningún lado.
Los días previos a los viajes me resultan muy angustiantes, se que gran parte de esa sensación que me ataca es por ello, desde desplazarme unos escasos 350 kilómetros me altera, con mucha mas razón es de esperar que me sienta así ahora que voy a atraversar miles, sola.
Pero sería injusto atribuirle solo a eso mi estado anímico.
¿Viste cuando salís de tu casa y estás pensando por un largo rato "algo me olvidé" y en tu cabeza tratas de recapacitar y memorizar todas las cosas que hiciste y agarraste para tratar de ver qué es lo que falta? Así estoy, constantemente mi cerebro está en esa busqueda inconciente, expectante, esperando que ese algo aparezca.
Incluso cuando la parte conciente sabe muy bien que lo más probable es que ya no aparezca nada.
Tratar de compactar, diluir y redactar la angustia que esto me viene generando hace prácticamente dos meses es algo que prefiero evitarme, es un sinsentido, y si bien prácticamente asi como me levanto me acuesto con eso en la cabeza, seguir revolviéndolo es agotador.
Hay dias que amanezco incriminadora, otros enfurecida, otros completamente melancólica, muy pocos culpable.
Necesito ESA última vuelta de rosca, porque mi cerebro es una máquina imparable, y realmente creo merecerla, entre otras cosas.
Si quiero sacar algo positivo de esto, es que por lo menos ya estoy segura qué clase de persona no quiero ser, yo no quiero ser como ustedes.
Aquella quinceañera que por miedo a decir lo que pensaba se dejaba aplastar y humillar por, prácticamente, todo su entorno, que con tal de no confrontar a quien debía, se guardaba todo y hacía que la carcoma por dentro; hoy se siente totalmente decepcionada y básicamente no le entra en la cabeza, cómo es posible que conviva con tanta cobardía capaz de lastimar y hacer a un lado con tal de no ponerle palabras a las deciciones y pensamientos, que se resguarda en la distancia para evitar la verdad mirándote a los ojos, como debería ser.
O a mi realmente me están pesando los 20 años y me los estoy tomando demasiado en serio, o la inmadurez que me circunda me ataca de todos los frentes.
Debe ser mas fácil así ¿no? Novedades de último momento: Lo que yo siento en este momento está muy lejos de ser fácil de tragar, pero felicitaciones.
Yo ya el título de Pelotuda naive de turno lo tengo totalmente asumido, me equivoqué y me voy a seguir equivocando en creerme el cuento porque es algo que viene gratis como parte de la promo. Pero yo no soy la única forra que se equivocó eh.
Ojalá el simple hecho de saberlo me conforme, yo nunca me conformo.
La parte más complicada es el hecho de que por más que no quiera, allá en la nube sigo esperando por una explicación utópica que solucione todo, bajando a lo realista espero aunque sea una explicación dolorosa, y ya entrando en el terreno de "BASATE EN LOS HECHOS" tendría que ir cambiando de canal. Y por más confuso que resulte, esas tres conclusiones coexisten en mi cabeza y se van turnando para ver por cual me tiro según mi humor.

BASTA, anoche me propuse que sería el último día que me potenciaría con todas mis angustias, a partir de hoy voy a tratar de esperar lo mejor de los días venideros, tengo que ajustar un par de clavijas por acá nomás.
Por otro lado...el viernes es the dead line, you owe me something, dude.

Nos vemos a la vuelta blogconpatas, deseame suerte :)

lunes, 13 de diciembre de 2010

End of the road

Anticiparme me sale estupendamente bien.
Y eso apesta, demasiado, porque las cosas salen asi de mal como me las veo venir o peor incluso.
Es como si tuviera una enorme pelota adentro mio que rebota contra todas las paredes de mi cuerpo y va creciendo, y cada vez lo hace con mas violencia. Básicamente no puedo concentrarme en nada, porque hace un gran eco en todas partes, y seguramente eso visto desde afuera parece como si estuviera en algún tipo de trance.
Y no lo entiendo, no me entiendo a mi misma siquiera, estoy conviviendo con la gran dualidad de saber perfectamente cómo son las cosas, y no entenderlas.
Y sé que una chance es no querer saber la respuesta que necesito.
Ya estoy comenzando a dudar si esto siempre dolió tanto, o es esta vez que la resignación ocupa tanto espacio que pesa mucho.
La resignación de saber que hay cosas que ya estan en un perfecto equilibrio, como si fueran una torre de cartas en la que no hay que tocar nada para que se mantenga bien y el más minimo cambio perturba todo.
Si, yo vendría a ser ese cambio.
Como si fuera un punto y aparte.
Algo asilado.
Entender... realmente ser conciente de eso, de que no tengo nada que ver, y que es imposible encontrarle una vuelta de hoja a un "quizás", es algo que me está costando caro. Pese al hecho de que las cartas siempre estuvieron sobre la mesa y las posibilidades de sacar siempre la misma no variaron.
Pero es ese mínimo cambio de actitud, esa ínfima circunstancia desencadena una suceción de reflexiones que me llevan a estar acá, con mis apuntes de Física y Construcciones a mi lado, totalmente reacia a leerlos porque hola si, tengo una pelota enorme adentro que no me deja concentrarme, je.
El tiempo de que caigan todas las fichas ya pasó, al igual que el de asumir las cosas como son, entónces, ¿por qué pareciera que teniendo las cosas ya establecidas, esto sigue logrando que me torture más?, Bueno...en primera instancia creo tener dos respuestas.
Por un lado mi ya conocido masoquismo que me lleva a terminar en lugares que machacan con toda mi cautela de evitar saber, conocer o ver ciertas cosas y hacen que se eleve una enorme voz que me grita ESA NO SOS VOS.
Y por el otro...la incertidumbre... esa maldita incógnita que siempre me acompaña, de no estar segura si lo que planteo es la realidad, una parte de la realidad, o una tergiversación enferma de la realidad. Mi necesidad de saber qué pasa del otro lado se ve frenada por el miedo de haber exagerado y extrapolado las cosas porque si, yo soy de esas a veces.
Pero a veces no me equivoco.
El tema es, poder encontrar el momento y situación adecuados para hacerle frente a ello. ¿Hasta qué punto estoy dispuesta a escuchar un final? Es medio ridículo si vamos al caso, porque ya me considero en él, pero cuando a las cosas se les ponen las palabras que corresponden, no podés escapar a eso.
Me hice la historia una vez más, y la estoy pagando.
De nuevo esas ganas inútiles de volver el tiempo atrás para evitar mirar hacia adelante, por miedo, por no querer desaferrarme.
De nuevo el amor y odio, la bronca, la alegría y el miedo, la impotencia y las ganas de superarlo, de nuevo todo ese conjunto de bipolaridades y subidas y bajadas.
De nuevo Stefanía (todoslosderechosreservados).

martes, 23 de noviembre de 2010

Reality


Y tenés esa tranquilidad de saber que está todo bien... pero en algún lugar... perdido por ahí, sabés que hay un hoyito porque no sos quién te gustaría ser... y alguién te ganó el asiento de antemano.










Es eso lo que más pesa.
:(

domingo, 14 de noviembre de 2010

Algo cortito

Creo que ya hasta a mi me asusta lo lejos que estoy llevando las cosas, y las dimensiones que van tomando poco a poco.
Tal es el punto que comienzo a cuestionarme antecedentes, viejos parametros, puntos de anclaje que siempre di por sentado que allí estaban, dispuestos a someterse a toda comparación que podía generar.

Pero hoy eso se siente diferente, y no se si es por el mero hecho de que mi cabeza se desequilibra hoy, una vez más; o porque realmente hay una diferencia.

Pero me inquieta el no saber en qué recae esa diferencia
.
Qué es eso tan distinto...

Día que pasa es día que más lejos creo estar, y si no fuera por mi misma, aún más lejos estaría. Pero mi cabeza piensa, siente, de una manera tan inversamente proporcional a eso...y es que una vez que esta enorme máquina casi suicida empieza a funcionar, difícil es frenarla.

Me preocupa....pero no lo sucifiente, no como para dar marcha atrás..
Porque pese al riesgo, a la incertidumbre, al hecho de estar al filo de una GRAN avalancha..a pesar de todo eso, me hace sentir muy bien.
...retorcidamente bien.


Extraído de un cargado viaje en colectivo

Sin salida


Es tan frustrante que al estar frente a una situación conflictiva, todas las posibles soluciones o caminos a tomar resultan ser perjudiciales.
Es indignante saber que de cualquier manera que resulte...va a doler.

Sencillamente esta vez no se que hacer.